
Croquetas
De jamón, de cocido o de bacalao, cremosas por dentro y crujientes por fuera. Se nota enseguida si son caseras: la bechamel manda.
Croquetas en la guía del barrio
Huertas · Las Letras · Madrid
Tabernas de toda la vida, mercado de barrio y una sobremesa sin prisa. Qué pedir, a qué hora y dónde comer en el Barrio de las Letras, entre la calle de las Huertas y el paseo del Prado.



El Barrio de las Letras ocupa el triángulo que dibujan la calle de Atocha, la carrera de San Jerónimo y el paseo del Prado, en pleno centro de Madrid. Aquí vivieron Cervantes, Lope de Vega y Quevedo, y sus versos siguen escritos en el suelo de la calle de las Huertas. Pero el barrio no es un museo: es uno de los mejores sitios de la ciudad para sentarse a comer, de la barra de toda la vida a la casa de comidas con mantel. Esta guía explica qué pedir, a qué hora y cómo leer una pizarra sin equivocarse.
Entre la plaza de Santa Ana y el mercado de Antón Martín caben más tabernas por metro cuadrado que en casi cualquier otra zona de Madrid. Unas sirven vermut de grifo y croquetas desde el mediodía; otras se llenan a las dos con el menú del día de la gente que trabaja cerca; otras esperan a la noche, cuando el barrio cambia de ritmo y las cenas se alargan. Conocer ese reloj es la mitad del trabajo, y la otra mitad es saber qué hay en cada plato.
Cuatro clásicos que salen en cualquier barra del barrio, y cómo reconocer si están bien hechos antes del primer bocado.

De jamón, de cocido o de bacalao, cremosas por dentro y crujientes por fuera. Se nota enseguida si son caseras: la bechamel manda.
Croquetas en la guía del barrio
Anillas rebozadas dentro de una barra de pan, y poco más. Es el bocado más madrileño que existe, aunque Madrid no tenga mar.
Bocadillo de calamares en la guía del barrio
Llegan chisporroteando en cazuela de barro, con ajo, guindilla y aceite. El pan sirve para no dejar ni una gota.
Gambas al ajillo en la guía del barrio
Se sirve en vuelcos: primero la sopa con fideos, después los garbanzos y la verdura, al final las carnes. Plato de mediodía y de invierno.
Cocido madrileño en la guía del barrio
En el Barrio de las Letras se come de temporada. Lo que llega por la mañana al mercado de Antón Martín acaba a mediodía en la pizarra de la puerta: el tomate en verano, las setas y el cocido cuando llega el frío. La cocina tradicional madrileña es de guiso y de barra, y vive de esa cercanía.
El menú del día es la forma más práctica de comprobarlo. Por un precio cerrado incluye primero, segundo, postre o café, pan y bebida. Si la pizarra cambia cada día, buena señal.
En España se come tarde, despacio y en compañía. Un restaurante vacío a las ocho de la tarde no es mala señal: simplemente todavía no es la hora.
Parte de la explicación está en el reloj: en 1940 España adelantó una hora para igualarse con la Europa central y nunca volvió atrás. La guía sobre la cultura de España en la mesa cuenta el resto: la caña, el pan, la propina y la sobremesa, ese tiempo que se queda en la mesa después del postre.
Lo último de la guía, para quien llega de lejos o quiere salir del barrio.

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guía de viaje
Nueve direcciones comprobadas, de la calle de Lavapiés, a diez minutos a pie de Huertas, hasta la cocina india de mantel.
En el número 4 de esta calle corta y tranquila, a un paso del paseo del Prado, estuvo La Tragantúa, una casa de comidas de cocina tradicional y evolutiva. A mediodía ofrecía menú del día y por la noche servía a la carta. Ese esquema resume bien cómo ha comido siempre esta esquina del Barrio de las Letras: pocos turistas, clientela que repite y guisos que no tienen prisa. La Tragantúa ya no está, pero la calle de la Verónica sigue siendo un buen punto de partida para recorrer el barrio a pie.
En el centro de Madrid, en el triángulo que forman la calle de Atocha, la carrera de San Jerónimo y el paseo del Prado. La calle de las Huertas lo cruza de punta a punta, y la plaza de Santa Ana y el mercado de Antón Martín quedan dentro. Las estaciones de metro más cercanas son Antón Martín, Sevilla y Sol.
La comida fuerte del día se sirve entre las dos y las cuatro de la tarde, y la cena empieza hacia las nueve de la noche. Antes de comer, sobre la una, llega la hora del aperitivo: una caña o un vermut con algo de picar en la barra. Un comedor vacío a las ocho de la tarde no es mala señal: todavía es pronto.
Es la comida a precio cerrado que muchas casas de comidas y tabernas ofrecen al mediodía de lunes a viernes: un primero, un segundo, postre o café, pan y bebida. Cambia según el mercado y suele escribirse en una pizarra en la puerta. Por la noche y en fin de semana casi siempre se come a la carta.
Sí. Desde la Ley 7/2022 de residuos, los locales de hostelería tienen que ofrecer siempre la posibilidad de pedir agua del grifo de forma gratuita, además del agua embotellada. Basta con pedir una jarra de agua.
En las barras no: se llega, se pide y se come de pie o en un taburete. Para sentarse a la mesa un viernes o un sábado por la noche, o en las casas de comidas más pequeñas a mediodía, conviene reservar o llegar pronto, antes de que se llene el comedor.
La guía recorre el barrio parada a parada en comer en el Barrio de las Letras, explica horarios y costumbres en la cultura de España en la mesa y cruza a Lavapiés para los restaurantes indios en Madrid. Quién la escribe y cómo elige sus lugares está en la guía; las imágenes marcadas con «AI» se explican en el aviso sobre imágenes AI.