
Restaurantes indios en Madrid: de Lavapiés al curry de barrio
Elegir restaurante indio en Madrid empieza por una evidencia: la cocina española casi nunca pica, y por eso tantos madrileños buscan en un curry el calor que no encuentran en el cocido. Esta lista reúne nueve direcciones comprobadas en 2026, repartidas entre Lavapiés, el centro, Salamanca, Chamberí y Sanchinarro, con lo que conviene pedir en cada una y la calle exacta donde está.
Quien busca un restaurante indio en Madrid suele empezar por Lavapiés, y hace bien, pero la ciudad tiene bastante más que ofrecer que una sola calle. Hay casas de curry de barrio con la carta plastificada y el menú del mediodía escrito en una pizarra, comedores del centro que sirven a turistas y oficinistas a la vez, y un par de mesas de mantel que tratan la cocina india con la ambición de cualquier restaurante de autor. Esta selección recorre las tres cosas.
Antes de llegar a la lista, un aviso práctico. Ninguno de los locales que siguen está aquí por pago. Se han elegido por su trayectoria, por lo que dicen de ellos sus clientes recientes y porque en octubre de 2026 seguían abiertos, algo que se ha comprobado uno por uno en sus fichas y, cuando la tienen, en sus propias webs. Lo que no aparece a propósito son precios, horarios y teléfonos: cambian demasiado deprisa, y para eso está la web de cada casa.
Lavapiés y la calle de Lavapiés: la calle del curry de Madrid
Si se baja desde Tirso de Molina por la calle de Lavapiés, a partir de cierta altura casi todos los rótulos hablan de tandoori, de curry o de Bombay. Es la mayor concentración de restaurantes indios en Madrid. Muchos de estos locales los llevan familias llegadas de Bangladés y del norte de la India, y su cocina se parece más a la de los curry houses británicos que a la de un comedor de Delhi: salsas generosas, mucho tandoor, panes enormes y una carta que se lee de la A a la Z en inglés y en castellano.
La calle del Ave María, paralela por un tramo, completa el circuito. Entre las dos se pueden contar más de una docena de casas de comida india en Madrid a pocos pasos de la plaza de Lavapiés. El ambiente es informal, con terrazas estrechas en la acera, camareros que salen a la puerta con la carta en la mano y mesas que se juntan cuando llega un grupo. La calidad varía mucho de una puerta a la siguiente, y por eso aquí solo entran dos.
Conviene ir sin prisa y con hambre. Lavapiés es también el barrio del Teatro Valle-Inclán, de La Corrala y del Rastro los domingos, y una cena india encaja bien al final de un paseo que empiece en el Barrio de las Letras, a diez minutos cuesta abajo.

1. Moharaj (Lavapiés)
Moharaj es el nombre que más se repite cuando se pregunta por el mejor indio del barrio, y lleva años manteniendo esa fama sin grandes cambios. Su carta es la clásica de Lavapiés, con cocina halal, opciones vegetarianas y una terraza que en primavera se llena antes que el comedor. Lo que lo distingue de los vecinos es el cuidado en lo sencillo: las frituras salen secas y crujientes, y las salsas no saben todas iguales.
Para empezar funcionan bien las bhajis de cebolla y las samosas. Después, el pollo tikka masala es el plato más pedido, pero merece la pena salir de él hacia el lamb vindaloo si se tolera el picante, o hacia el saag paneer, de espinacas con queso fresco, si se prefiere algo vegetal. El lassi de mango cierra la cena y apaga lo que haga falta.
Dirección: calle del Ave María, 18 (Lavapiés).
2. Shapla (Lavapiés)
Shapla abrió en 2006 en plena calle de Lavapiés y es uno de los locales con más antigüedad del tramo. Es un sitio de los de toda la vida del barrio, grande, rápido y con más de veinte salsas en la carta, que se ha especializado en el tandoor. Las opiniones recientes son desiguales, así que conviene ir con expectativas de casa de curry popular y no de alta cocina.
Lo más seguro es pedir del horno: el pollo tandoori y los tikka salen bien dorados. Entre los currys, el beef bhuna, seco y especiado, es una buena alternativa al tikka masala de siempre. Quien busque un reto puede pedir un phal, el curry más picante de la tradición británica de los curry houses, que aquí aparece en la carta. Para los vegetarianos, el paneer masala.
Dirección: calle de Lavapiés, 42 (Lavapiés).

3. Indian Aroma (Cortes, junto a Sol)
En la calle de Ventura de la Vega, a un paso de la Puerta del Sol y del Congreso, Indian Aroma es la opción más cómoda para quien está alojado en el centro. Algunas guías antiguas lo llaman Aroma de la India. El comedor está decorado con motivos indios y tiene un horno tandoor tradicional del que salen las carnes, el marisco y los panes. La carta es larga, de unos ochenta platos, y atiende bien a quien come sin gluten y a vegetarianos y veganos.
El butter chicken con naan de queso y naan de ajo es lo que más se repite en las reseñas de este año. También se piden el biryani de pollo, el malai tikka, de pollo marinado en nata y especias suaves, y dos verduras que merecen más fama: el jeera aloo, patata con comino, y el bhindi bhaji, de okra. Está a cinco minutos de la calle de las Huertas, así que puede encadenarse con un vermut previo en el barrio.
Dirección: calle de Ventura de la Vega, 6 (Cortes).
4. Curry Masala (junto a Gran Vía)
Curry Masala está en la calle de Silva, entre la Gran Vía y la plaza de Callao, y es el restaurante indio en Madrid más a mano para quien trabaja o va de compras por la zona. Funciona a tres ritmos: un menú de mediodía pensado para oficinistas, una carta amplia para la cena y menús degustación para quien quiere probar más cosas en una misma visita. En los últimos tiempos ha incorporado platos de comida callejera india y una carta renovada.
Los platos con los que se le asocia son el murg tikka masala, el malai kofta, unas albóndigas de verdura y queso en salsa cremosa, y la sección del tandoor. Es un buen sitio para un primer contacto con la cocina india porque la carta explica bien cada plato y hay muchas opciones vegetarianas y veganas. Además de comer allí, sirven a domicilio y para llevar.
Dirección: calle de Silva, 16 (junto a Gran Vía).

5. Benares (Chamberí)
Benares es el restaurante indio más ambicioso de la ciudad y el que aparece recomendado en la Guía MICHELIN. Ocupa un local en la calle de Zurbano, en Chamberí, con una zona de taberna, un comedor amplio de decoración contemporánea y una terraza ajardinada alrededor de una lámina de agua que en verano es de lo más agradable del barrio. Su propuesta es una lectura moderna de la cocina india clásica, con producto de primera y técnicas actuales.
Hay dos maneras de comer aquí. Una es el menú degustación largo, de nueve pases. La otra es la carta o el menú Parampara, que reúne recetas tradicionales y es la puerta de entrada natural para quien no conoce la cocina india. En cualquiera de las dos conviene probar algo del tandoor, el biryani y, de postre, el rasmalai, unas bolitas de queso fresco en leche aromatizada con cardamomo. La coctelería también tiene su sección.
Dirección: calle de Zurbano, 5 (Chamberí).
6. Swagat (Salamanca)
Swagat, en la calle de Núñez de Balboa, es el indio de barrio del barrio de Salamanca: discreto, con clientela fija y una cocina centrada en el norte de la India. Su cocina tiene dos hornos tandoor, en los que se hacen los panes, las carnes y los pescados, y se nota en la textura del naan, que llega a la mesa con las burbujas tostadas del horno.
Para empezar se piden las samosas y el aloo bhaji. El chicken tikka tandoori y el tikka masala son los platos principales más citados, con un dal y un arroz basmati con frutos secos como acompañamiento. De postre, el gulab jamun, bolitas fritas de masa de leche en almíbar, muy dulces y muy indias. Hay opciones vegetarianas, veganas y sin gluten.
Dirección: calle de Núñez de Balboa, 29 (Salamanca).

7. Tandoori Station (Salamanca)
Tandoori Station abrió en 2005 en la calle de José Ortega y Gasset y desde entonces es uno de los restaurantes indios más conocidos del lado este del barrio de Salamanca. Su decoración juega con la idea de una estación de tren, y su carta se centra en la cocina del norte de la India y en el horno que le da nombre. Es un sitio al que van tanto vecinos del barrio como clientes indios que viven en la ciudad.
Los entrantes son uno de sus puntos fuertes: aloo tikki, unas tortitas de patata especiada, keema samosa de carne picada, pakoras y bhajis de cebolla. Del tandoor salen el pollo tikka y un fish tikka de pescado marinado que se pide mucho. Entre los currys, el rogan josh de cordero tiene más fondo que picante. Para terminar, kulfi, el helado indio de leche reducida.
Dirección: calle de José Ortega y Gasset, 89-91 (Salamanca).
8. Doli (Salamanca)
Doli está en la calle de Diego de León, muy cerca de la Castellana, y ofrece cocina del norte de la India con raíces en el Punyab y en la tradición mogol, toda ella halal. El local tiene dos comedores interiores decorados con motivos indios, luz cálida y una terraza exterior, y es una de las opciones más tranquilas para una cena de pareja o una comida de trabajo en esta parte de la ciudad.
El chicken tikka es lo que más elogian sus clientes recientes, junto con los panes de queso. Merece la pena pedir también el biryani de cordero, cocinado con el arroz y las especias en la misma olla, y el prawn puri, gambas especiadas servidas sobre un pan frito e hinchado. Para los vegetarianos hay paneer en varias salsas, y el pescado aparece en un curry suave.
Dirección: calle de Diego de León, 13 (Salamanca).

9. Radhuni (Sanchinarro)
De todos los restaurantes indios en Madrid de esta lista, Radhuni es el que queda más lejos del centro, en Sanchinarro, y aun así tiene una clientela que llega desde otros barrios. Tiene un local amplio dividido en dos zonas y una terraza luminosa que se usa casi todo el año. Para muchos vecinos del norte de Madrid es la referencia sin necesidad de cruzar la ciudad, y también tiene un servicio propio de reparto a domicilio.
Los platos que más se repiten en las opiniones de este año son el butter chicken, el chicken tikka masala, el korma de cordero, el jalfrezi de gambas y el balti. De acompañamiento, el arroz cachemir y el naan de queso, o el naan relleno de frutos secos, dulce y algo especiado.
Dirección: calle del Príncipe Carlos, 21 (Sanchinarro).
Cómo pedir en los restaurantes indios en Madrid: thali, biryani, naan, chai y tandoor
En la India se come compartiendo, y la forma más sensata de pedir es la misma: un par de entrantes, un plato del tandoor, dos currys de estilos distintos, arroz y pan para toda la mesa. Pedir un curry por cabeza, como si fuera un segundo plato español, es el error más común y el que más limita lo que se prueba.
El tandoor es el horno de barro cilíndrico que se calienta con carbón o leña hasta temperaturas muy altas. En sus paredes se pega el naan y en sus brochetas se asan el pollo tikka, el tandoori marinado en yogur y especias o el seekh kebab de carne picada. Si un restaurante tiene un buen tandoor, lo que sale de él es casi siempre lo mejor de la carta.
El thali es una bandeja metálica con varios cuencos pequeños: un par de currys, dal, verdura, arroz, pan, raita de yogur y algo dulce. Es la comida cotidiana de media India y una forma excelente de probar mucho en poco tiempo. En Madrid no todos los locales lo tienen en la carta; donde lo hay, suele aparecer como menú de mediodía o en versión vegetariana.
El biryani es otra cosa distinta de un curry con arroz. El arroz basmati se cocina en capas con la carne o la verdura, el azafrán, las especias enteras y a veces cebolla frita, y se sirve como plato único. Un buen biryani huele a cardamomo y a clavo en cuanto se levanta la tapa. Entre los panes, el naan se pide solo, con ajo o con queso; el roti es más fino y ligero, y la paratha, hojaldrada y con ghee.
Para beber, el lassi de yogur, dulce, salado o de mango, es el mejor aliado contra el picante, mejor que el agua. Muchos locales sirven también cerveza india. Y para terminar, el chai: té negro hervido con leche, azúcar y especias como cardamomo, jengibre y canela, que en la India se toma a todas horas. Quien quiera entender cómo encaja todo esto en los horarios españoles de comida tiene una pequeña guía sobre la cultura de España en la mesa.
Picante, curry y platos vegetarianos en la cocina india
«Curry» no es el nombre de un plato, sino una palabra que los británicos generalizaron para cualquier guiso con salsa especiada. Detrás hay estilos muy distintos: el korma, suave y cremoso, con frutos secos; el tikka masala y el butter chicken, de tomate y nata; el jalfrezi, salteado con pimiento y cebolla; el madras, más picante; el vindaloo, de origen goano, ácido y fuerte; y el phal, el extremo de la escala, que es más una invención de los curry houses británicos que una receta de la India.
La cocina india que se sirve en España suele estar suavizada. En casi todos los restaurantes indios en Madrid preguntan el nivel de picante al tomar nota, con escalas de suave, medio y picante, o de uno a cinco. Si se quiere el picante auténtico hay que insistir, porque el «medio» de Lavapiés es el «suave» de Londres. Y si algo pica demasiado, el remedio es el yogur, el arroz o el lassi, no el agua fría.
Para vegetarianos, pocas cocinas del mundo ofrecen tanto. El dal de lentejas, el chana masala de garbanzos, el saag de espinacas, el aloo gobi de patata y coliflor, el baingan bharta de berenjena asada o el malai kofta tienen siglos de tradición, y el paneer, un queso fresco que no se funde, hace de proteína en muchos platos. Para una dieta vegana hay que preguntar por el ghee, la nata y el yogur, que aparecen en más salsas de lo que parece, y también en la masa de algunos naan.
Una última recomendación sobre la comida india en Madrid: pedir algo que no se conozca. La carta de casi cualquiera de estos sitios tiene, perdido entre el tikka masala y el korma, un plato regional del que nadie habla. Suele ser lo más interesante de la noche. Y si después de la cena apetece algo más castizo, en las noticias del barrio y en la portada hay propuestas para seguir la ruta.
Preguntas frecuentes
¿Dónde hay más restaurantes indios en Madrid?
En Lavapiés, sobre todo en la calle de Lavapiés y en la del Ave María, que bajan desde Tirso de Molina hacia la plaza de Lavapiés. En pocos cientos de metros se suceden casi puerta con puerta locales de curry, muchos con terraza y menú de mediodía. Fuera de ese barrio, la oferta se reparte por el centro (Sol, Huertas, Gran Vía), el barrio de Salamanca y Chamberí, donde están los comedores más formales.
¿Qué pedir la primera vez en un restaurante indio?
Un buen comienzo es compartir: unas samosas o unas bhajis de cebolla para empezar, un plato del tandoor como el pollo tikka, un curry suave tipo korma o butter chicken y otro con más carácter, arroz basmati y un par de naan. Con un lassi de mango para beber se compensa el picante. Así se prueban texturas distintas sin arriesgar demasiado en el primer pedido.
¿Se puede pedir la comida india menos picante en Madrid?
Sí. En casi todos los locales de la ciudad preguntan el punto de picante al tomar nota, y muchos han suavizado de serie sus recetas para el paladar español. Si se quiere menos, basta con pedirlo suave; si se quiere el picante de verdad, hay que decirlo con claridad, porque «picante» en Madrid suele quedarse corto para quien viene de Londres o de Delhi.
¿Hay platos vegetarianos y veganos en la cocina india?
Muchos. El dal de lentejas, el chana masala de garbanzos, el saag de espinacas, el aloo gobi de patata y coliflor o el malai kofta tienen una larga tradición vegetariana en la India. Para una opción vegana conviene preguntar por el ghee, la nata y el yogur, que aparecen en muchas salsas y en el naan, y pedir roti o arroz como acompañamiento.
¿Qué diferencia hay entre naan, roti y paratha?
El naan es un pan de harina de trigo con levadura o yogur que se pega a la pared del horno tandoor y sale hinchado y tierno; se pide solo, con ajo o relleno de queso. El roti, o chapati, es un pan plano integral sin levadura, más fino y ligero. La paratha es hojaldrada, con ghee entre capas, y a veces lleva relleno de patata.
¿Es buena idea reservar en un restaurante indio en Madrid?
En los locales de Lavapiés y del centro se suele encontrar mesa sin reserva entre semana, aunque los fines de semana se llenan las terrazas. En los comedores de Salamanca y Chamberí, y en los que funcionan con menú degustación, conviene reservar. Los horarios cambian según la temporada, así que lo más fiable es consultar la web o la ficha de cada restaurante antes de ir.
fuentes
- Guía MICHELIN: Benares, Madrid
- Benares Madrid: web oficial
- Curry Masala: web oficial
- Moharaj: web oficial
- Indian Aroma: web oficial
- Doli: web oficial
- Radhuni Indian Restaurant: web oficial
- esMadrid: Tandoori Station
Datos revisados en octubre de 2026. Los nueve restaurantes indios se comprobaron en 2026; si uno cambia de dueño, de precios o de menú, lo sensato es comprobarlo antes de reservar.